VAILLANT

Vaillant

Historia de Vaillant

La historia de Vaillant se remonta al año 1874 cuando fue fundada por Johann Vaillant en Remscheid, Alemania. Desde entonces, Vaillant ha sido una de las marcas líderes en la industria tecnológica de la calefacción y la ventilación.

Vaillant en España

Vaillant es una marca internacional líder en el campo de la tecnología aplicada al negocio de calefacción y la ventilación. Vaillant ofrece a sus clientes de todo el mundo sistemas de calefacción y ventilación respetuosos con el medio ambiente basados en energías renovables que ayudan a generar un ahorro energético.

La gama de productos con la que cuenta Vaillant incluye sistemas solares y fotovoltaicos, bombas de calor, calderas de pellet, sistemas de ventilación para edificios de bajo consumo, sistemas combinados de calor y electricidad, aparatos de calefacción de alta eficiencia a base de combustibles fósiles y controles inteligentes. Un exhaustivo servicio completa nuestra gama de productos.

Vaillant España es una filial de Vaillant Group con base en Remscheid, Alemania. El grupo Vaillant fue fundado en 1874 y sigue manteniendo el 100% de su capital. Vaillant España está presente en el mercado español desde la década de los 80.

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Fuese llegando a la venta (que a él le parecía castillo), y a poco trecho de ella detuvo las riendas a Rocinante, esperando que algún enano se pusiese entre las almenas a dar señal con alguna trompeta de que llegaba caballero al castillo; pero como vió que se tardaban, y que Rocinante se daba priesa por llegar a la caballeriza, se llegó a la puerta de la venta, y vió a las dos distraídas mozas que allí estaban, que a él le parecieron dos hermosas doncellas, o dos graciosas damas, que delante de la puerta del castillo se estaban solazando.

En esto sucedió acaso que un porquero, que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos (que sin perdón así se llaman), tocó un cuerno, a cuya señal ellos se recogen, y al instante se le representó a D. Quijote lo que deseaba, que era que algún enano hacía señal de su venida, y así con extraño contento llegó a la venta y a las damas, las cuales, como vieron venir un hombre de aquella suerte armado, y con lanza y adarga, llenas de miedo se iban a entrar en la venta; pero Don Quijote, coligiendo por su huida su miedo, alzándose la visera de papelón y descubriendo su seco y polvoso rostro, con gentil talante y voz reposada les dijo: non fuyan las vuestras mercedes, nin teman desaguisado alguno, ca a la órden de caballería que profeso non toca ni atañe facerle a ninguno, cuanto más a tan altas doncellas, como vuestras presencias demuestran. Mirábanle las mozas y andaban con los ojos buscándole el rostro que la mala visera le encubría; mas como se oyeron llamar doncellas, cosa tan fuera de su profesión, no pudieron tener la risa, y fue de manera, que Don Quijote vino a correrse y a decirles:

Bien parece la mesura en las fermosas, y es mucha sandez además la risa que de leve causa procede; pero non vos lo digo porque os acuitedes ni mostredes mal talante, que el mío non es de al que de serviros.