UPONOR

Uponor

Historia de nuestra empresa

La historia de Uponor comenzó el 13 de agosto de 1918, cuando Aukusti Asko-Avonius abrió un taller de carpintería en Latí a cien kilómetros al norte de Helsinki, Finlandia. Aukusti procedía de una familia humilde, pero era un emprendedor nato que hizo que su modesta carpintería pronto se convirtiera en el mayor proveedor de muebles de los Países Nórdicos y la mayor cadena de minoristas de Finlandia.

Historia de Uponor de un taller carpintero finalandés a un player mundial

1938 Arvi Tammivuori, hijo de Asko Avonius, crea Upo Osakeyhtyö y empieza a fabricar tubería en hierro fundido y aparatos electrodomésticos.

1965 Apertura de la primera fábrica de plástico en Finlandia.

1972 Wirsbo empieza a producir tuberías de polietileno reticulado PEXa.

1988 Uponor expande su negocio con tuberías de polietileno reticulado para suministro de agua caliente, adquiriendo las acciones del alemán Hewing GmbH y del sueco Wirsbo Bruks AB.

2006 - 2013 Inversión en municipios fuera de los países Nórdicos. Aumento de la oferta de climatización. Entrada en proyectos de forma orgánica y a través de adquisiciones. Se crea Uponor Infra a través de una fusión con KWH Pipe el 1 de julio 2013

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Fuese llegando a la venta (que a él le parecía castillo), y a poco trecho de ella detuvo las riendas a Rocinante, esperando que algún enano se pusiese entre las almenas a dar señal con alguna trompeta de que llegaba caballero al castillo; pero como vió que se tardaban, y que Rocinante se daba priesa por llegar a la caballeriza, se llegó a la puerta de la venta, y vió a las dos distraídas mozas que allí estaban, que a él le parecieron dos hermosas doncellas, o dos graciosas damas, que delante de la puerta del castillo se estaban solazando.

En esto sucedió acaso que un porquero, que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos (que sin perdón así se llaman), tocó un cuerno, a cuya señal ellos se recogen, y al instante se le representó a D. Quijote lo que deseaba, que era que algún enano hacía señal de su venida, y así con extraño contento llegó a la venta y a las damas, las cuales, como vieron venir un hombre de aquella suerte armado, y con lanza y adarga, llenas de miedo se iban a entrar en la venta; pero Don Quijote, coligiendo por su huida su miedo, alzándose la visera de papelón y descubriendo su seco y polvoso rostro, con gentil talante y voz reposada les dijo: non fuyan las vuestras mercedes, nin teman desaguisado alguno, ca a la órden de caballería que profeso non toca ni atañe facerle a ninguno, cuanto más a tan altas doncellas, como vuestras presencias demuestran. Mirábanle las mozas y andaban con los ojos buscándole el rostro que la mala visera le encubría; mas como se oyeron llamar doncellas, cosa tan fuera de su profesión, no pudieron tener la risa, y fue de manera, que Don Quijote vino a correrse y a decirles:

Bien parece la mesura en las fermosas, y es mucha sandez además la risa que de leve causa procede; pero non vos lo digo porque os acuitedes ni mostredes mal talante, que el mío non es de al que de serviros.