THERMOR

Thermor

Thermor - Groupe Atlantic

Thermor se integra en Groupe Atlantic, líder europeo en confort térmico desde hace 50 años. Un grupo potente, con 23 fábricas propias y una gran fuerza: las personas. Más de 7.100 profesionales al servicio de sus clientes, distribuidos por todo el mundo. Un grupo empresarial cuyo crecimiento constante es el resultado de una filosofía claramente comprometida con la innovación y la calidad.

SOLUCIONES TÉRMICAS ECO-EFICIENTES

Groupe Atlantic no produce ni está asociado con ningún productor ni distribuidor energético. Eso permite apostar libremente por cualquier tecnología energética, basándose exclusivamente en su potencial de desarrollo y en su factor de eficiencia ecológica.

El objetivo del grupo es crear confort térmico y hacerlo de manera que sea accesible para el mayor número de personas posible. Pero siempre, garantizando la calidad y la sostenibilidad de los productos que produce el grupo. Porque tener millones de clientes y usuarios distribuidos por los 5 continentes significa tener también la responsabilidad de crear soluciones pensando en el cuidado del entorno y en la protección del medio ambiente.

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Fuese llegando a la venta (que a él le parecía castillo), y a poco trecho de ella detuvo las riendas a Rocinante, esperando que algún enano se pusiese entre las almenas a dar señal con alguna trompeta de que llegaba caballero al castillo; pero como vió que se tardaban, y que Rocinante se daba priesa por llegar a la caballeriza, se llegó a la puerta de la venta, y vió a las dos distraídas mozas que allí estaban, que a él le parecieron dos hermosas doncellas, o dos graciosas damas, que delante de la puerta del castillo se estaban solazando.

En esto sucedió acaso que un porquero, que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos (que sin perdón así se llaman), tocó un cuerno, a cuya señal ellos se recogen, y al instante se le representó a D. Quijote lo que deseaba, que era que algún enano hacía señal de su venida, y así con extraño contento llegó a la venta y a las damas, las cuales, como vieron venir un hombre de aquella suerte armado, y con lanza y adarga, llenas de miedo se iban a entrar en la venta; pero Don Quijote, coligiendo por su huida su miedo, alzándose la visera de papelón y descubriendo su seco y polvoso rostro, con gentil talante y voz reposada les dijo: non fuyan las vuestras mercedes, nin teman desaguisado alguno, ca a la órden de caballería que profeso non toca ni atañe facerle a ninguno, cuanto más a tan altas doncellas, como vuestras presencias demuestran. Mirábanle las mozas y andaban con los ojos buscándole el rostro que la mala visera le encubría; mas como se oyeron llamar doncellas, cosa tan fuera de su profesión, no pudieron tener la risa, y fue de manera, que Don Quijote vino a correrse y a decirles:

Bien parece la mesura en las fermosas, y es mucha sandez además la risa que de leve causa procede; pero non vos lo digo porque os acuitedes ni mostredes mal talante, que el mío non es de al que de serviros.