REMS

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REMS – para profesionales

REMS produce máquinas y herramientas para profesionales: las exigencias son grandes. REMS cumple sus tareas de modo competente, con responsabilidad y de primera calidad. Esto engloba también la rápida entrega, así como las prestaciones de reparación y mantenimiento. Alta flexibilidad y absoluta fiabilidad son las bases para un excelente servicio.

Nadie endurece el metal como nosotros. Por tanto, lo hacemos nosotros mismos.

Larga duración, seguridad en la aplicación y capacidad de carga extrema: una herramienta sólo puede cumplir dichas exigencias cuando los componentes se han endurecido perfectamente.

En los talleres de temple propios se coloca la primera piedra para la calidad de las herramientas REMS. La experiencia de décadas es un conocimiento técnico importante y el secreto de las herramientas de calidad REMS.

El tratamiento térmico especial da lugar a una combina ción ideal entre la resistencia y la tenacidad y a una duración especialmente larga, p. ej. en peines de roscar, cuchillas de corte y tenazas para prensar. El proceso de tratamiento térmico se controla automáticamente mediante un potente ordenador y se registra continuamente. Esto facilita una alta calidad del producto invariable.

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Fuese llegando a la venta (que a él le parecía castillo), y a poco trecho de ella detuvo las riendas a Rocinante, esperando que algún enano se pusiese entre las almenas a dar señal con alguna trompeta de que llegaba caballero al castillo; pero como vió que se tardaban, y que Rocinante se daba priesa por llegar a la caballeriza, se llegó a la puerta de la venta, y vió a las dos distraídas mozas que allí estaban, que a él le parecieron dos hermosas doncellas, o dos graciosas damas, que delante de la puerta del castillo se estaban solazando.

En esto sucedió acaso que un porquero, que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos (que sin perdón así se llaman), tocó un cuerno, a cuya señal ellos se recogen, y al instante se le representó a D. Quijote lo que deseaba, que era que algún enano hacía señal de su venida, y así con extraño contento llegó a la venta y a las damas, las cuales, como vieron venir un hombre de aquella suerte armado, y con lanza y adarga, llenas de miedo se iban a entrar en la venta; pero Don Quijote, coligiendo por su huida su miedo, alzándose la visera de papelón y descubriendo su seco y polvoso rostro, con gentil talante y voz reposada les dijo: non fuyan las vuestras mercedes, nin teman desaguisado alguno, ca a la órden de caballería que profeso non toca ni atañe facerle a ninguno, cuanto más a tan altas doncellas, como vuestras presencias demuestran. Mirábanle las mozas y andaban con los ojos buscándole el rostro que la mala visera le encubría; mas como se oyeron llamar doncellas, cosa tan fuera de su profesión, no pudieron tener la risa, y fue de manera, que Don Quijote vino a correrse y a decirles:

Bien parece la mesura en las fermosas, y es mucha sandez además la risa que de leve causa procede; pero non vos lo digo porque os acuitedes ni mostredes mal talante, que el mío non es de al que de serviros.