MITSUBISHI ELECTRIC

Mitsubishi

Historia

Mitsubishi Electric, una de las compañías líderes en el mundo dentro del sector electrónico, se estableció en España en 1978. Desde entonces ha ido incrementando su participación en el mercado nacional y ha abierto delegaciones en diversas ciudades españolas.

Somos una compañía global que cubre las necesidades de las personas

Nuestro lema corporativo «Changes for the Better», es una auténtica declaración de principios.«Cambiar para Mejorar» significa diseñar y fabricar productos originales, tecnológicamente avanzados, eficientes, innovadores y, sobre todo, generar un crecimiento sostenible con el mínimo impacto sobre el medio ambiente.

El Grupo de Mitsubishi Electric lleva cerca de 100 años como líder mundial en la fabricación y venta de equipos eléctricos y electrónicos: ascensores, sistemas de aire acondicionado y de seguridad, automoción, trenes, satélites, sistemas de energía solar, maquinaria industrial, semiconductores, equipos audiovisuales, sistemas de comunicación e información, equipos médicos, etc.

En el sector de los sistemas de climatización, tanto industrial como residencial, Mitsubishi Electric se siente orgullosa de ofrecer los equipos más eficientes energéticamente, más ecológicos y tecnológicamente más avanzados del mercado y que ofrecen el máximo confort a sus usuarios.

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Fuese llegando a la venta (que a él le parecía castillo), y a poco trecho de ella detuvo las riendas a Rocinante, esperando que algún enano se pusiese entre las almenas a dar señal con alguna trompeta de que llegaba caballero al castillo; pero como vió que se tardaban, y que Rocinante se daba priesa por llegar a la caballeriza, se llegó a la puerta de la venta, y vió a las dos distraídas mozas que allí estaban, que a él le parecieron dos hermosas doncellas, o dos graciosas damas, que delante de la puerta del castillo se estaban solazando.

En esto sucedió acaso que un porquero, que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos (que sin perdón así se llaman), tocó un cuerno, a cuya señal ellos se recogen, y al instante se le representó a D. Quijote lo que deseaba, que era que algún enano hacía señal de su venida, y así con extraño contento llegó a la venta y a las damas, las cuales, como vieron venir un hombre de aquella suerte armado, y con lanza y adarga, llenas de miedo se iban a entrar en la venta; pero Don Quijote, coligiendo por su huida su miedo, alzándose la visera de papelón y descubriendo su seco y polvoso rostro, con gentil talante y voz reposada les dijo: non fuyan las vuestras mercedes, nin teman desaguisado alguno, ca a la órden de caballería que profeso non toca ni atañe facerle a ninguno, cuanto más a tan altas doncellas, como vuestras presencias demuestran. Mirábanle las mozas y andaban con los ojos buscándole el rostro que la mala visera le encubría; mas como se oyeron llamar doncellas, cosa tan fuera de su profesión, no pudieron tener la risa, y fue de manera, que Don Quijote vino a correrse y a decirles:

Bien parece la mesura en las fermosas, y es mucha sandez además la risa que de leve causa procede; pero non vos lo digo porque os acuitedes ni mostredes mal talante, que el mío non es de al que de serviros.