DAIKIN

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Historia Daikin

DAIKIN tiene más de 90 años de experiencia en la fabricación de equipos de climatización avanzados y de alta calidad para aplicaciones residenciales, comerciales e industriales.

Daikin en España

España, país de fuertes contrastes climáticos, se ha convertido en uno de los escenarios con mayores retos a la hora de implantar una climatización inteligente y sostenible. Para DAIKIN, uno de los principales objetivos es desarrollar tecnologías que optimicen rendimiento y consumo. Para conseguirlo ofrece una gama de equipos flexible, un servicio post-venta de calidad y una potente red de distribución que da como resultado un producto competitivo en un mercado en pleno proceso de expansión.

DAIKIN España goza de un gran prestigio entre los profesionales del sector. La alta calidad de los equipos, su larga vida y sus amplias posibilidades técnicas colocan a nuestra empresa a la cabeza del mercado español de la climatización, Un mercado, por otra parte, no exento de desafíos y marcado profundamente por los cambios continuos. Los avances informáticos y de las telecomunicaciones también serán decisivos en el sector de la climatización.

El futuro se está escribiendo aquí y ahora

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TEXTO SEO

Fuese llegando a la venta (que a él le parecía castillo), y a poco trecho de ella detuvo las riendas a Rocinante, esperando que algún enano se pusiese entre las almenas a dar señal con alguna trompeta de que llegaba caballero al castillo; pero como vió que se tardaban, y que Rocinante se daba priesa por llegar a la caballeriza, se llegó a la puerta de la venta, y vió a las dos distraídas mozas que allí estaban, que a él le parecieron dos hermosas doncellas, o dos graciosas damas, que delante de la puerta del castillo se estaban solazando.

En esto sucedió acaso que un porquero, que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos (que sin perdón así se llaman), tocó un cuerno, a cuya señal ellos se recogen, y al instante se le representó a D. Quijote lo que deseaba, que era que algún enano hacía señal de su venida, y así con extraño contento llegó a la venta y a las damas, las cuales, como vieron venir un hombre de aquella suerte armado, y con lanza y adarga, llenas de miedo se iban a entrar en la venta; pero Don Quijote, coligiendo por su huida su miedo, alzándose la visera de papelón y descubriendo su seco y polvoso rostro, con gentil talante y voz reposada les dijo: non fuyan las vuestras mercedes, nin teman desaguisado alguno, ca a la órden de caballería que profeso non toca ni atañe facerle a ninguno, cuanto más a tan altas doncellas, como vuestras presencias demuestran. Mirábanle las mozas y andaban con los ojos buscándole el rostro que la mala visera le encubría; mas como se oyeron llamar doncellas, cosa tan fuera de su profesión, no pudieron tener la risa, y fue de manera, que Don Quijote vino a correrse y a decirles:

Bien parece la mesura en las fermosas, y es mucha sandez además la risa que de leve causa procede; pero non vos lo digo porque os acuitedes ni mostredes mal talante, que el mío non es de al que de serviros.